Cuando salgo a comer a Fenin, a Vilars, a Fontaines, a Valangin, a Peseux, a Auvernier, a Colombier, a Cortaillod, a Couvet, a Fleurier, a Neuchatel, a Saint Blaise o a Landeron, sin ánimo de mencionarlos todos, y pido mesa para uno, llevo siempre conmigo MH: No me gusta comer solo.
De ese modo, las pequeñas mesas en donde suelo ser acomodado se convierten en amplias mesas redondas en las que se sienta un nutrido y selecto grupo de amigos íntimos. No hay más que escuchar un rato sus palabras para darse cuenta de que son íntimos, porque todos ellos expresan lo más valioso de sus emociones, esta, de sus viajes, esa, de sus apetitos, aquella de sus sueños; este de sus denuncias, ese, de sus lecturas, aquel, de sus recuerdos… Y todos, será el vino que ya va faltando en las copas, con la franqueza en las tripas, con el anhelo en el pecho.
Cuando salgo a comer con Miguel Rodríguez, con Manuel Grau, con Leopoldo Salas, con Miguel Morales, con Ana Alonso, con Maritza López-Laso, con Laura Mengú, sin ánimo de mencionarlos a todos, y pido mesa para uno, y leo y releo las páginas de MH, me nutro de la mejor compañía.
Esta columna se publicará en enero de 2012. Mi primera colaboración en MH data de enero de 2008. Apareció en la antepenúltima página del número 101, primero del nuevo formato. Los cambios de año son para muchos momentos de balance y de propósito. Balance, cuatro años de amistad, y propósito, comenzar también el año con vosotros.
Así que lo dicho, que lo sepáis, que cuando suenen en mi casa las campanas del reloj y los descorches del champán, allí estará, también, amigos de MH, resonando vuestra palabra.
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Balance y propósito
Los cuatro cuartos suenan dundún. Las doce campanadas suenan TAM. Dundún como una llamada, como una espera impaciente. TAM como una cadencia, como una sentencia solemne. Quizá también como un sueño. Se nos escapa un año, uva a uva, pero detrás de un velo de champán nos espera una virgen recién despierta. Todo es al mismo tiempo balance y propósito.
Dundún. ¿Quién es? El año que viene. Derriba la muralla. Dundún. Este tiene que ser un año en el que desaparezcan los buenos y los malos, dundún, en el que no se busquen más que las alianzas, dundún en el que lo único intolerable sea intolerancia.
Atención. Todos preparados. A las doce suenan mis doce:
TAM. Para que disfrutemos del milagro de nuestra lengua común.
TAM. Para que nunca nos dejemos abatir por la nostalgia.
TAM. Para que demos importancia a nuestra propia opinión.
TAM. Para que no paremos de chuparnos.
TAM. Para que recuperemos al prójimo.
TAM. Para que dejemos lo maquinal a las máquinas.
TAM. Para que no se nos escape ningún mientras.
TAM. Para que no nos falte el impulso del ideal.
TAM. Para que valoremos nuestra sabiduría emocional
TAM. Pues… me he quedado en blanco. Esto…
TAM. Tirolá, lalá, lalá.
TAM. Para que reine por siempre la tolerancia.
Y ahora viene lo mejor: Los descorches suenan pum, pum, pum, por doquier, atropelladamente, como deseos voladores, y todo el mundo se abraza, se besa, se mira a los ojos, se sonríe.
Feliz año a todos.
Dundún. ¿Quién es? El año que viene. Derriba la muralla. Dundún. Este tiene que ser un año en el que desaparezcan los buenos y los malos, dundún, en el que no se busquen más que las alianzas, dundún en el que lo único intolerable sea intolerancia.
Atención. Todos preparados. A las doce suenan mis doce:
TAM. Para que disfrutemos del milagro de nuestra lengua común.
TAM. Para que nunca nos dejemos abatir por la nostalgia.
TAM. Para que demos importancia a nuestra propia opinión.
TAM. Para que no paremos de chuparnos.
TAM. Para que recuperemos al prójimo.
TAM. Para que dejemos lo maquinal a las máquinas.
TAM. Para que no se nos escape ningún mientras.
TAM. Para que no nos falte el impulso del ideal.
TAM. Para que valoremos nuestra sabiduría emocional
TAM. Pues… me he quedado en blanco. Esto…
TAM. Tirolá, lalá, lalá.
TAM. Para que reine por siempre la tolerancia.
Y ahora viene lo mejor: Los descorches suenan pum, pum, pum, por doquier, atropelladamente, como deseos voladores, y todo el mundo se abraza, se besa, se mira a los ojos, se sonríe.
Feliz año a todos.
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